El Inspector Bellamy: Nouvelle Vague Contemporánea.

Por Diego Martínez

La última película de Claude Chabrol, El Inspector Bellamy (sólo Bellamy en su natal Francia), encaja justamente con el resto de la obra del director.

La Nouvelle Vague (o Nueva Ola Francesa), fue un movimiento a finales de los 50 que buscaba romper los paradigmas del cine y anteponer la edición y diálogos sobre la narrativa ya conocida. En esta escuela cinematográfica incursionaron Francois Truffaut, Jean-Luc Goddard, Eric Rohmer y el director de esta película, Claude Chabrol.

Ya conociendo el tema de la Nueva Ola, Bellamy no es una película que agradará a todos los públicos, es ultra nouvelle vague, hecha para un público maduro y con ese exquisito gusto por lo francés; y que se entienda que yo no disfruto este cine, lo comprendo y admiro pero no es santo de mi devoción.

La historia es sobre el Inspector Paul Bellamy (Gérard Depardieu), un agente policial que se involucra en un caso de doble identidad y un asesinato misterioso. Mientras indaga en el caso de un estafador, Bellamy comienza a separarse de su hermanomenor, Jacques, quien es un alcohólico conflictivo y obstáculo para la tranquila vida de Paul. El suspenso de esta obra evade todos los clichés americanos a los que estamos acostumbrados, y mantiene un humor sutil que sólo los fanáticos de este estilo apreciarán al máximo.

Las actuaciones son realistas, los diálogos naturales y todos los demás elementos de la nueva ola están presentes. Acercamientos a los personajes, edición errática, planos secuencia realizados con maestría en entornos cerrados, y por supuesto música utilizada sólo en las situaciones que lo ameritan.

El film, como dirían los galos, es un acierto en la post-nueva ola. Pero yo, como tantos ignorantes del delicatessen en estos guiones, no la disfrutamos como debía ser. Los franceses como su cine siempre han sido muy elitistas en cuanto a las artes y la cultura, El Inspector Bellamy no es la excepción, recomendable para quienes disfruten obras como Los 400 Golpes, Pierrot el Loco, Sin Aliento, e incluso Z de Costa Gavras, una obra no perteneciente a la escuela, pero que comparte rasgos con el estilo.

Punto y aparte, nunca he ido a Francia ni mucho menos visitado una típica casa francesa de pareja homosexual, pero ¿Es correcto exhibir la colección de consoladores en la mesa de visitas? No lo sé, de todos modos esta película nos muestra una sociedad bastante ajena a nuestra realidad, lo cual puede considerarse un viaje cultural a la psique de la societé y sus manías.

Mientras veía la película, algunos jóvenes quedaron dormidos y la sala tenía más concurrencia de gente mayor que seguramente crecieron con este cine. Si disfrutaron Amélie, Que Te Calles, Dobermann, o algunas otras obras francesas modernas, no creo que aprecien El Inspector Bellamy, pero para quienes queremos (o debemos) engullir todo tipo de cine, la última cinta  de Claude Chabrol es fascinante; por el hecho de que a sus 80 años siga haciendo el cine que lo consagró.

Calificación final: 4 estrellas a Chabrol por arriesgarse con un cine pérdido en las multi-salas de hoy día.

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