El origen, profunda radiografía de la mente

Por: Liliana Gallardo Sánchez

Diferente, compleja y  alucinante,  ahí reposa El origen (inception) la cinta en la que el  director y guionista, Christopher Nolan,   propone un viaje surrealista a lo más profundo de la mente humana, en él consigue manipular y demostrar, con maestría, la verdadera relatividad del tiempo, pero ese que duele, seduce y al mismo tiempo enloquece.

Cobb (Leonardo DiCaprio) es un ladrón de sueños, un espía industrial, quien  en la complejidad y necesidades de su trabajo consigue caminar por las verdaderas entrañas del ser humano, pero no sólo eso, además de espectador  tiene la capacidad de hacer sembradíos, diseñar ideas y  crear mundos en los que todo puede pasar. Y  con un protagonista tan equitativamente  próximo a  dioses y   villanos esta cinta no puede ser más que el acercamiento detallado a situaciones que van más allá  de la realidad que conocemos, pero que no por eso dejan  de ser  posibles.

Cobb tiene su propia tropa, sin la cual no podría conseguir sus objetivos, Arthur (Joseph Gordon-Levitt), Eames (Tom Hardy) y Ariadne (Ellen Page), con ellos se une para manipular sutilmente la mente del objetivo, un trabajo que parece desgastarlos pero que al mismo tiempo los atrapa y embruja   por lo delirante de la experiencia.

En El origen se plantean las posibilidades del soñador, quien con una idea en la mente  puede hacer que esta crezca tanto como él quiera, pues la imaginación no conoce límites. Dicho  detalle parece casi  autobiográfico ya que   Nolan invirtió 10 años de su vida en la realización de esta película, quizá valió la pena pues  consigue explicar  los sueños, probablemente el suyo, con la maestría de un verdadero ilusionista que, al igual que su protagonista, logra hipnotizar los ojos, la mente y hasta la memoria del espectador.

Esta cinta encuentra la originalidad desde planteamientos comunes,  como la  historia trágica de amor entre Cobb y su esposa Lisa (Marion Cotillard), la desmedida ambición de un influyente empresario, Saito (Ken Watanabe), por apoderarse de su inmediata competencia, Robert Fischer Jr, (Cillian Murphy) y así acrecentar su imperio  o la  necesidad desesperada de un padre por recuperar a su familia,  todo eso  coronado con excelentes escenas de acción que involucran balaceras, persecuciones y explosiones al por mayor.

Para que  el rompecabezas de imágenes, historias, conjeturas y personajes en los que se mueve  la historia tenga esos niveles de maestría se requiere la integración perfecta de todos sus  elementos, y en el caso de El origen dicha condición  se logra, es así que en la pantalla  se observan actuaciones bien ejecutadas, imágenes alucinantes en escenas provocadoras, dignas de un verdadero arquitectura del subconsciente, la  banda sonora  consigue mimetizarse con la trama, la edición es sutil y acertada, finalmente la  dirección es soberbia, está tan bien cuidada que en una primera vez los errores, si es que los tiene, resultan imperceptibles, quizá olvidables.

Filmada en seis países, Marruecos, Gran Bretaña, Canadá, Japón, Francia y Estados Unidos, El origen es la crónica  de mundos alternos que viven y se reproducen en la mente de un soñador, que podría ser la de cualquiera. Christopher   Nolan, en este trabajo,  además de confirmar su talento demuestra que es un experto  a la hora de plasmar en la pantalla grande el interior de su mente y la complejidad de  sus sueños.

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